Para capturar la complejidad de un prestador o financiador de salud, la auditoría se estructura bajo un enfoque tridimensional que abarque desde el quirófano hasta el balance financiero:
Una auditoría rigurosa sigue un método estructurado y secuencial que garantiza la validez de sus conclusiones:
Uno de los puntos más importante a tener en cuenta: Una auditoría no sirve de nada si no cambia las cosas. La organización deberá diseñar un plan de acción para corregir los errores encontrados.
Contrario a lo que muchos creen, el fin de la auditoría en salud no es puramente punitivo o de castigo. Sus verdaderos objetivos son:
La salud de una organización médica se mide tanto en su calidad clínica como en la solidez de sus procesos de control. Convertir la auditoría en una ventaja competitiva requiere de una mirada experta y objetiva, capaz de interpretar la complejidad médica bajo rigurosos criterios de gestión corporativa.