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Los Estados Financieros en nuestro país

¿Cuál es su utilidad? El falso dilema de la moneda funcional.

Samuel Márquez
25-11-2020
Finan
Estados Financieros
Los estados financieros en nuestro país ¿Cuál es su utilidad?

Los Estados Financieros en nuestro país parecieran tener cualquier utilidad, excepto para lo que indican las Normas Internacionales de Información Financiera, que es la toma oportuna de decisiones.

Moneda Funcional y de Presentación

La Compañía ha determinado que el bolívar representa su Moneda Funcional, de acuerdo con lo establecido en la sección 30 “Conversión de Moneda Extranjera” de la NIFF para PYME.  Para determinar la Moneda Funcional se consideró que el principal ambiente económico de las transacciones realizadas por la Compañía se realiza en el mercado nacional.   Consecuentemente, las transacciones en otras divisas distintas del bolívar se consideran realizadas en “Moneda Extranjera”.

El siguiente es un párrafo que se encuentra incluido en la nota de políticas contables en una entidad sujeta a un examen de auditoria, es una afirmación que si el profesional que dictamina sobre estos estados financieros emite una opinión no modificada de manera tacita está de acuerdo y convalida esta revelación y la política contable.

La economía venezolana ha sufrido por la hiperinflación en los últimos 36 meses y esta situación afecta los estados financieros básicos (Estado de Situación Financiera, Estado de Resultados y Estado de Flujos de Efectivo), ya que la unidad monetaria local es de tal volatilidad que impide los análisis y la comparabilidad de los estados financieros. 

Además, el mantenimiento del acelerado ritmo de la inflación en nuestra economía en unión a una devaluación continua del bolívar con relación a monedas estables efecto (hiperinflación – megadevaluación) ha impactado en el hecho que las transacciones de operaciones económicas ocurran en términos de monedas extranjeras en lugar de la moneda local (Se estima se encuentra en un promedio del 90% de las transacciones económicas).

De acuerdo al marco conceptual de las Normas de Información Financiera, en sus parágrafos 1.2,1.3 y 2.4 al 2.10 indican lo siguiente:

1.2 El objetivo de la información financiera   con propósito general es proporcionar información financiera sobre la entidad que informa que sea útil a los inversores, prestamistas y otros acreedores existentes y potenciales para tomar decisiones sobre el suministro de recursos a la entidad.  Esas decisiones implican, a su vez, decisiones sobre:

  1. La compra, venta o mantenimiento de instrumentos de patrimonio y de deuda.
  2. El suministro o cancelación de préstamos y otras formas de crédito, o
  3. El ejercicio del derecho a votar u otras formas de influir en las acciones de la gerencia que afectan el uso de los recursos económicos de la entidad.

1.3 Las decisiones descritas en el párrafo 1.2 dependen de las rentabilidades que los inversores, prestamistas y otros acreedores existentes o potenciales esperen, por ejemplo, dividendos, pagos del principal a intereses o incrementos del precio de mercado.  Las expectativas de inversores, prestamistas y otros acreedores sobre rentabilidades dependen de su evaluación del importe, calendario e incertidumbre (y perspectivas) de la entrada de efectivo neta futura a la entidad y de sus evaluaciones de la administración realizada por la gerencia de los recursos económicos de la entidad.  Los inversores, prestamistas y otros acreedores existentes y potenciales necesitan información para ayudarles a realizar esas evaluaciones.

2.4 Si la información financiera ha de ser útil, debe ser relevante y representar fielmente lo que pretende representar.  La utilidad de la información financiera se mejora si es comparable, verificable, oportuna y comprensible.

2.5 Las características cualitativas fundamentales son la relevancia y la representación fiel.

2.6 La información financiera relevante es capaz de influir en las decisiones tomadas por los usuarios.  La información puede ser capaz de influir en una decisión incluso si algunos usuarios eligen no aprovecharla o son ya conocedores de ellas por otras fuentes

2.7 La información financiera es capaz de influir en las decisiones si tiene valor predictivo, valor confirmatorio o ambos.

2.8 La información financiera tiene valor predictivo si puede utilizarse como un dato de entrada en los procesos empleados por usuarios para predecir desenlaces futuros.  La información financiera con valor predictivo es empleada por los usuarios para llevar a cabo sus propias predicciones.

 2.9 La información financiera tiene valor confirmatorio si proporciona información sobre (es decir, si confirma o cambia) evaluaciones anteriores.

2.10 El valor predictivo y el valor confirmatorio de la información financiera están interrelacionados.  La información que tiene valor predictivo habitualmente también tiene valor confirmatorio. 

Si partimos de la premisa que los estados financieros en bolívares no son de utilidad para los stakeholders o dolientes de la entidad, los encargados de la preparación de los mismos deben entender que existen alternativas y pueden presentarlos en cualquier moneda, ya que no hay limitaciones en las NIIF. para ello, también que la elección de la moneda de presentación es una política contable y, por tanto, cualquier cambio debe aplicarse de forma retroactiva. Por otra parte, sin dejar de considerar que la moneda funcional se determina en base a la moneda del entorno económico principal en el que opera la entidad, la determinación de la moneda funcional requiere juicio y es impulsado por los hechos y circunstancias, es una evaluación continua y debe ser reevaluada cuando hay cambios significativos de los hechos económicos subyacentes, transacciones, eventos y condiciones. Sin embargo, a pesar de que la misma pareciera evidente, existen casos en los que la evaluación es compleja, y se tiene que tomar en cuenta algunos desafíos indicados en las NIIF.

Los desafíos de esta evaluación en nuestro país tienen diversas aristas particulares de nuestro entorno y sin pretender abarcar todas las opciones a considerar entendiendo que lo que aplica a cada entidad es distinto planteo las más relevantes y generales.  En principio la dolarización de facto es una realidad; sin embargo, es diferente que las operaciones se  indexen a esa moneda, a que los precios  del mercado se formen atendiendo a la realidad de mercados foráneos esto no está ocurriendo , ya que en nuestro país, estamos ante una situación sui géneris al tener una velocidad  mayor el impacto de la hiperinflación que el de la mega-devaluación; esto se traduce en que los bienes y servicios aumentan el  valor de  lo que cuestan,  en términos de dólares o en euros; también debemos considerar que una gran parte de los empleadores no indexan los salarios que pagan a sus trabajadores a  monedas extranjeras, en particular no lo hace el gran empleador, el estado venezolano, y las empresas del sector privado que están sobreviviendo ante situaciones adversas, no necesariamente vinculan la remuneración de sus empleados a signos monetarios de moneda dura, otra consideración es que el financiamiento externo está cerrado para las entidades del ecosistema económico nacional.  Lo mismo ocurre con el financiamiento tradicional de la banca en bolívares una consecuencia de la política monetaria agresiva de restricción monetaria seguida en los últimos dos años por el Banco Central de Venezuela, cuyo principal instrumento es el aumento del encaje legal; sin embargo, el financiamiento en moneda local se está abriendo tímidamente vía mercado de valores como consecuencia de la flexibilización;   en la disposiciones legales en el  mercado de capitales esta dicotomía hace difícil el análisis, aunado a una serie de dificultades formales, tal como que la moneda de curso legal es el bolívar, estipulado en el artículo 318 de nuestra constitución y por ende la aceptada por todos los entes gubernamentales, entre ellos el SENIAT, Registro Públicos, Notarias, etc.

Adoptar una moneda funcional distinta al bolívar debe justificarse apropiadamente; no representa un cambio en la política contable, por lo que se debe contabilizarse de forma prospectiva a partir de la fecha que ocurra y aunque pareciera no difícil el tomar la decisión de asumir para la preparación de los estados financieros una nueva moneda funcional, esto representa una modificación cultural hacia lo interno de la entidad y puede presentar dificultades operativas en áreas como la tecnológica, tributaria y administrativa a la gerencia de las empresas  venezolanas que hacen  desistir realizarlo ya que tiene prioridades diferentes y enfrentan un escenario actual de supervivencia, consecuencia de la reducción de la economía producto de la caída consecutiva de siete años  en el PIB, combinado con el azote perverso de la unión de hiperinflación y mega-devaluación, además de la paralización sin fecha cierta de normalización derivada  de la cuarentena por el Covid-19,  y no desean sobrecargar a su personal operativo de nuevas tareas, además de no tener los recursos para invertir en nuevos sistemas tecnológicos y de personal capacitado.

Aunque tengamos dificultades para determinarla debe existir el análisis respectivo por parte de la gerencia de las entidades, y exponer las razones de tomar una decisión determinada de cuál es su moneda funcional debido a que la hiperinflación que estamos experimentando no tiene signos de aminorar su impacto en la economía la administración de las empresas debe evaluar la utilidad, relevancia y la representación fiel de los estados financieros que están preparando efectuar un análisis de su moneda funcional basado en las Normas Internacionales de Información Financiera, específicamente la Norma Internacional de Contabilidad N° 21 “Efectos de las Variaciones en las Tasas de Cambio de la Moneda Extranjera” (NIC 21). En el que evaluarán los factores primarios y secundarios a considerar para determinar la moneda funcional en su empresa en particular.

Por otro lado, a pesar de que la administración de una entidad mantenga producto de su análisis como moneda funcional el bolívar, esto no significa que no pueda implementar   el presentar como complementarios, a efectos de tomar decisiones gerenciales, los estados financieros con una moneda de presentación diferente, como pueden ser el dólar o el euro, que permitan tener estados financieros que puedan representar fielmente las operaciones, y que a su vez sean relevantes y útiles para los interesados que tomen decisiones basándose en estos estados financieros.

Esta alternativa implica que al ser la venezolana una economía hiperinflacionaria,  los resultados y la situación financiera de la entidad cuya moneda funcional es el bolívar se convertirán a la moneda de presentación dólar o euro siguiendo la metodología: de reexpresar los estados financieros antes de aplicar el método de conversión de acuerdo con la Norma Internacional de Contabilidad N° 29 “Información Financiera en Economía Hiperinflacionaria” (NIC-29), los importes que conforman los activos, pasivos y las partidas del activo neto así como los gastos e ingresos se convertirán a la tasa de cambio oficial de cierre de la moneda de presentación dólar o euro correspondiente a la fecha de cierre del estado de situación financiera. Como podemos apreciar, no es una solución perfecta, ya que permanecen distorsiones en la información financiera si consideramos que hay falta de consistencia de los índices de inflación publicados oficialmente, y a la brecha existente entre la tasa de cambio oficial y la paralela que en ocasiones es significativa.

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Moneda Funcional

El Falso Dilema de la Moneda Funcional

Desde hace 3 años cuando comenzamos a experimentar la hiperinflación exacerbada empezó el proceso de pulverización de nuestra moneda y los estados financieros en moneda local no tiene razón de ser, excepto para el cumplimiento de requisitos legales por ser la moneda de curso legal aceptada por los entes gubernamentales; sin embargo, discutir con la gerencia de una empresa acerca de la adopción de una moneda funcional diferente al bolívar cuando están ocupados ante una situación complicada como la actual, en la cual deben decidir si pueden seguir operando o no como empresa en marcha en un ambiente económico adverso, en el que permanentemente han tomado decisiones utilizando un estado financiero no considerado básico, totalmente diferente al que dictaminamos en la opinión de auditoria como es el flujo de caja en dólares, no parece apropiado y más bien suena un poco bizarro.

Del análisis de la moneda funcional, es obvio que las decisiones de la gerencia de las empresas en nuestro país se inclinaran en su mayoría en mantener como moneda funcional a la moneda local, ya que el costo beneficio de cambiar la política contable no ameritaría realizarlo vista las circunstancias que implica el cambio, y siempre tendrán argumentos técnicos al analizar los indicadores primarios y secundarios establecida por la normativa contable que respalden su posición.

Nos  encontramos ante un falso dilema de decidir cuál es la moneda funcional entre la moneda local el bolívar o una moneda más estable como el dólar o el euro. Sobre la premisa que las decisiones se toman en base a los estados financieros básicos debemos comprender que la velocidad de las decisiones gerenciales no responde a una economía estable, y en términos de semanas y hasta de horas pierden relevancia los estados financieros básicos en una economía de esta volatilidad, y en realidad el estado financiero que está tomando la gerencia para sus decisiones es uno no básico en los términos que los conocemos, pero vital en estos momentos. El flujo de caja realizado en una moneda estable, dólar o euro, ya que ante esta situación de sobrevivencia es el único verdaderamente útil, por lo que entonces es irrelevante la decisión sobre la moneda funcional.  Hay más costos asociados al cambio de moneda funcional que no hacerlo y por lo tanto la gerencia venezolana agobiada por las distintas situaciones particulares planteadas de la economía nacional, mantendrá el bolívar como su moneda funcional porque todavía existen argumentos para mantener esta posición, bien sea técnicos u operativos, allí surge la alternativa expuesta, es decir, en estas circunstancias tiene especial relevancia la evaluación de la emisión de estados financieros en una moneda de presentación distinta a la local, ya debido a que las realidades económicas y operativas hacen pensar que la moneda funcional puede haber cambiado o por el hecho que la preparación de estados financieros en una moneda estable es de utilidad para el entendimiento de los mismos, pero reitero, no para la toma de decisiones en esta situación de volatilidad, independientemente de la moneda funcional de la entidad.

Ante la pregunta de los grupos de interés que toman decisiones de las empresas sobre nuestra posición  ante el hecho de que los estados financieros en nuestro país no tienen utilidad, no son relevantes ni fiables, tenemos como respuesta que tienen como   opción además de preparar los estados financieros en moneda local preparar estados financieros bajo moneda de presentación de una moneda estable, dólar o euro,  que le permita tener cifras comparativas sobre la que pueda tener más probabilidad de predecir el comportamiento futuro de los flujos de caja de la entidad. Debo mencionar que esta es una posición profesional propia de mi interpretación de las NIIF, debido a que han pasado 36 meses de una hiperinflación que no muestra señales de que va a cambiar, y la dolarización transaccional es un hecho ya que entendemos que el comité permanente de principios contables de la Federación de Colegios de Contadores Públicos de Venezuela (FCCPV) no ha tomado ninguna posición oficial con respecto a lo que hemos venido discutiendo.

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