La banca abierta exige a las instituciones financieras y a las empresas conectadas al ecosistema financiero revisar cómo comparten datos, autorizan terceros y convierten la confianza en una ventaja de negocio. El modelo permite intercambiar información y servicios bancarios entre entidades autorizadas, con consentimiento del cliente, mediante integraciones seguras. Para la alta dirección, el reto está en equilibrar innovación, cumplimiento, protección del cliente y gestión de riesgos financieros.
Para las empresas que dependen de datos financieros, autorizaciones digitales y relaciones con terceros, la banca abierta se ha convertido en una prioridad de gobierno, confianza y control. En México, el tema llega a la agenda de la alta dirección porque redefine cómo se administra, comparte y protege la información financiera.
Y de hecho, hay una razón comercial para tomarlo en serio. El Colegio de Contadores Públicos de México, 67% de las personas compartiría más datos con bancos o terceros a cambio de asesoramiento y beneficios personalizados, mientras que 58% considera que más acciones financieras desde la app y mejores beneficios o promociones influyen en cambiar de banco. Esto abre un gran puente de negocio. ¿Cómo crecer en ecosistemas colaborativos sin debilitar el control, el cumplimiento y la confianza del cliente? Sigue leyendo para conocer más.
Aumenta la colaboración, pero también amplía los puntos de exposición. Al compartir datos con terceros autorizados, las organizaciones necesitan controles claros sobre consentimiento, APIs, trazabilidad, seguridad, cumplimiento y responsabilidades operativas. Sin esa disciplina, la innovación puede convertirse en vulnerabilidad.
Una prioridad para la alta dirección
La banca abierta busca crear un ecosistema financiero competitivo e innovador, donde clientes y empresas tengan mayor control de sus finanzas y datos transaccionales. Ese valor depende de formatos de comunicación estandarizados y de propósitos definidos para consultar información.
Para los tomadores de decisión, la gestión de riesgos financieros debe dejar de verse como una función posterior al lanzamiento de nuevos servicios, se debe participar desde el diseño de alianzas, contratos, procesos, controles internos y métricas de desempeño. También importa qué datos se compartirán, con quién, bajo qué consentimiento y con qué evidencia auditable.
Las APIs requieren gobierno, pruebas controladas y monitoreo continuo. Las fuentes consultadas señalan que el intercambio de datos se realiza mediante APIs que conectan sistemas financieros, y que los retos incluyen integración, interoperabilidad, gestión del consentimiento y modernización tecnológica.
Decisiones clave antes de abrir conexiones
Como consultores, en Crowe México te recomendamos que antes de sumar terceros al ecosistema, la dirección debería validar tres aspectos:
Las APIs permiten una comunicación segura y estandarizada entre sistemas financieros, siempre que exista autorización del cliente. También advierte que errores de integración, falta de interoperabilidad y sistemas heredados pueden comprometer la experiencia y la continuidad operativa.
Las empresas deben prepararse con gobierno interno, evaluación de riesgos y documentación, sin esperar a que cada detalle operativo esté completamente definido. Y en el contexto de nuestro país, el cumplimiento relacionado con open banking se mantiene como un elemento clave, con distintos niveles de madurez en desarrollo y planificación.
Cumplimiento con visión comercial
La evolución regulatoria no debería abordarse como un trámite aislado. Esto representa una oportunidad para ordenar la arquitectura de decisiones. El Colegio destaca que las instituciones deben iniciar preparativos, evaluar planes, mitigar riesgos de cumplimiento, legales y operativos, e identificar oportunidades y amenazas por unidad de negocio.

La protección del cliente depende del consentimiento claro, controles de seguridad y comunicación comprensible. La banca abierta se basa en que el usuario pueda autorizar o revocar el uso compartido de datos, con control sobre qué información se comparte, con quién y durante cuánto tiempo.
La confianza requiere claridad. Esta se puede fortalecer a través de prácticas como autenticación fuerte, cifrado de extremo a extremo, registro y auditoría de transacciones, así como procedimientos para revocar consentimiento. Y ahora que la personalización es algo que esperan los clientes casi sin pensarlo, la transparencia puede ser una ventaja competitiva.
Los pagos en tiempo real reducen la ventana para detectar fraude y tomar decisiones, lo que obliga a modernizar controles durante el ciclo de vida del cliente. Aquí la gestión de riesgos financieros necesita coordinar tecnología, operación, atención al cliente y cumplimiento.
Como consultores, en Crowe México le recomendamos a la dirección aplicar, al menos cuatro acciones, para proteger al cliente:
La arquitectura financiera debe ser flexible, auditable y preparada para operar con datos compartidos en tiempo real. Las fuentes consultadas coinciden en que los ecosistemas financieros avanzan hacia colaboración, hiper personalización y modelos abiertos, pero esos cambios requieren procesos, controles y cultura organizacional.
Es un hecho que la banca abierta evolucionará hacia ecosistemas de datos compartidos en tiempo real y que las instituciones con arquitectura flexible podrán ganar eficiencia y seguridad. También señala que los pagos inmediatos mejoran la experiencia, pero modifican el perfil de riesgo porque los fondos se mueven con mayor rapidez.
Esto exige que la gestión de riesgos financieros se integre al modelo operativo, por lo que las organizaciones deben conectar la prevención de fraude, continuidad, protección de datos, monitoreo de terceros y gobierno corporativo. El riesgo de actuar tarde es claro; una arquitectura débil afecta sistemas, reputación, confianza, ingresos y capacidad de respuesta ante supervisores, clientes y socios.
Esta puede impulsar innovación, inclusión y servicios más personalizados, pero su adopción responsable exige una visión empresarial. Para las empresas que se dedican a las finanzas, que son fintechs, a los grupos con operaciones multinacionales y las organizaciones que participan en servicios financieros embebidos, el reto está en crecer sin perder control.
En Crowe México, nuestros expertos te acompañan en el camino al crecimiento. Si tu empresa está evaluando alianzas, modelos de datos compartidos, revisión de terceros o fortalecimiento de controles, este es el momento de convertir la gestión de riesgos financieros en una ventaja competitiva. Contáctanos y evaluemos juntos la madurez de tu organización frente a los retos de la banca abierta y construir una ruta de control, confianza y crecimiento sostenible.
Permite compartir información financiera entre instituciones y terceros autorizados, siempre con consentimiento del cliente. Su objetivo es facilitar servicios más personalizados, mejorar la competencia y crear nuevos modelos de colaboración financiera, manteniendo controles de seguridad, cumplimiento y protección de datos.
Representa un reto porque amplía el intercambio de datos financieros y aumenta la dependencia de terceros, APIs y plataformas digitales. Para las empresas, esto exige mayor control interno, evaluación de proveedores, monitoreo de accesos, cumplimiento normativo y una estrategia clara de gestión de riesgos.
La gestión ayuda a identificar, evaluar y mitigar riesgos asociados con el uso compartido de datos, la operación con terceros, la ciberseguridad y el cumplimiento. También permite que las empresas adopten modelos con mayor confianza, trazabilidad y capacidad de respuesta ante incidentes.
Las empresas deben considerar riesgos relacionados con seguridad de datos, acceso de terceros, fallas en APIs, consentimiento del cliente, cumplimiento regulatorio, fraude, continuidad operativa y reputación. Estos factores deben integrarse en una estrategia de gestión antes de ampliar alianzas o conexiones digitales.
Una empresa puede prepararse revisando su gobierno de datos, controles internos, gestión de terceros, procesos de consentimiento, arquitectura tecnológica y cumplimiento. También conviene realizar diagnósticos de riesgos, definir responsables internos y fortalecer la coordinación entre Finanzas, Compliance, Operaciones y Tecnología.