GOBIERNO CORPORATIVO
El nearshoring en México está entrando a una etapa más exigente: el foco se desplaza hacia control, riesgo y continuidad operativa. Construir resiliencia requiere mapas de riesgo, planes adaptativos y pruebas de estrés para operar en volatilidad sostenido. Sin gobierno corporativo (roles, decisiones, métricas), la cadena se vuelve frágil ante disrupciones.
El nearshoring en México ya no se gana solo con cercanía: se gana con operación estable. De acuerdo al estudio realizado por una importante firma, el país ofrece condiciones competitivas para manufactura; incluyendo tarifas 25% más bajas que en Estados Unidos y 6% menores que en China, pero ese atractivo se sostiene únicamente si la cadena resiste disrupciones sin frenar el negocio.
En esta nota te contaremos cómo convertir esa oportunidad en una ventaja defendible; continuidad operativa basada en mapas de riesgo y pruebas de estrés, gobierno corporativo que clarifique decisiones ante crisis, y métricas que hagan visible la resiliencia. Si tu empresa está creciendo, relocalizando o integrando proveedores, lo que sigue te ayudará a identificar dónde están los puntos frágiles y cómo cerrarlos.
El nearshoring tiende a evaluarse menos por cercanía y más por capacidad de sostener operación bajo disrupciones. Las empresas reconfiguran cadenas por tensiones comerciales, pandemia y política industrial, y buscan resiliencia como condición de competitividad. Eso eleva la exigencia de control, medición y gobierno interno.
El nearshoring se entiende como relocalizar producción más cerca de mercados finales, impulsado por eventos disruptivos y la reconfiguración de cadenas globales de valor. En este contexto, la Escuela de Negocios del Tecnológico de Monterrey presenta a México como destino estratégico para captar inversión y consolidarse en cadenas regionales más robustas. Dejándolo muy en claro en el cambio de puntos porcentuales de la participación en importaciones de Estados Unidos, ya que México creció un 2.02% en la participación del 2017 al 2023.
Otra referencia señala que la relocalización busca cadenas geográficamente cercanas y, por lo tanto, mejor controladas, pero también reconoce retos que requieren cobertura; como el cumplimiento, infraestructura, energía y la tecnología. En otras palabras, la madurez del nearshoring eleva el estándar de gestión, y eso aterriza en continuidad operativa.

Fuente: Información recopilada por el Tec de Monterrey desde el US Trade Department
La continuidad operativa en nearshoring se fortalece cuando la empresa deja de depender de planes rígidos y adopta planificación adaptativa, con riesgos priorizados y respuestas predefinidas. Gartner señala que la incertidumbre prolongada vuelve frágiles a muchas cadenas; se recomiendan decisiones premeditadas, trazabilidad y coordinación para evitar parálisis.

Choques recientes revelaron vulnerabilidad de redes logísticas internacionales y que la respuesta exige coordinación y monitoreo de indicadores (geopolíticos, sanitarios, climáticos) para ajustar planes. Según Spyro, para convertir eso en continuidad operativa, el mapa debe:
Pero por su parte, Gartner advierte que una parte relevante de cadenas pierde valor frente a la incertidumbre y que la transición requiere planes adaptativos y probabilísticos. En continuidad operativa, eso se traduce en probar si la cadena resiste escenarios de disrupción y si las decisiones están listas: inventarios críticos, alternativas de suministro y coordinación extendida, prácticas que pueden servir como base de resiliencia.

El gobierno corporativo, aplicado al nearshoring, significa claridad de roles, decisiones y métricas para responder sin improvisación. Relocalizar trae riesgos que deben cubrirse (cumplimiento e inversiones habilitadoras). Operar en incertidumbre exige rediseñar planificación y toma de decisiones para sostener valor.
Si la volatilidad es estructural, la continuidad operativa se vuelve un tema de dirección, qué riesgos se aceptan, cuánto capital se asigna a resiliencia y cómo se supervisa el desempeño de la cadena. La necesidad de pasar a planes adaptativos y a organizaciones preparadas para la incertidumbre sostiene este punto.
En nearshoring, la continuidad operativa también es un problema financiero; capital de trabajo, inventarios estratégicos, costo de interrupciones y priorización de inversiones habilitadoras. Hay expertos que reconocen que el nearshoring exige cubrir riesgos y considerar inversión en infraestructura, energía, educación y tecnología. Y otros plantean el balance entre exceso de inventario (capital inmovilizado) y escasez (paros), como parte del diseño resiliente.
Medir resiliencia no es sumar métricas: es verificar visibilidad, velocidad de reacción y capacidad de recuperación. Las herramientas de planificación y trazabilidad permiten ajustar producción en tiempo real y reaccionar a retrasos sin detener operación; la planificación adaptativa para sostener valor en incertidumbre.
KPIs recomendados
La oportunidad de nearshoring en México se está definiendo por una condición: resistir y recuperarse. Los impulsores de la reconfiguración (disrupciones, tensiones y política industrial) ya están sobre la mesa, y con ellos la exigencia de cadenas que no se rompan ante la incertidumbre prolongada.
Para las empresas medianas y grandes, el diferencial no es solo reubicar, es gobernar la operación con mapas de riesgo, pruebas de estrés, trazabilidad y métricas de resiliencia que sostengan decisiones de dirección.
Si tu organización está evaluando o escalando nearshoring y necesita fortalecer continuidad operativa, gobierno corporativo, control interno y medición de resiliencia en la cadena, en Crowe México podemos acompañarlos desde nuestro servicio de Consultoría de Negocios para diseñar el marco de gobierno, riesgos y métricas que soporte una operación estable y auditable. Contáctanos hoy mismo para conocer más.