En los últimos años, las organizaciones han incrementado significativamente el uso de herramientas de Inteligencia Artificial para gestionar sus procesos, entre ellos, el de sostenibilidad. Sin embargo, a medida que el uso de la IA gana protagonismo, surge una pregunta fundamental: ¿cómo garantizar que la información generada o procesada mediante IA sea confiable, transparente y susceptible de aseguramiento?
La respuesta radica en establecer un marco sólido de gobernanza, control y supervisión sobre las herramientas de Inteligencia Artificial utilizadas en los procesos ASG. Al igual que cualquier otra fuente de información relevante para la toma de decisiones, los datos, algoritmos y resultados generados por IA deben ser documentados y sujetos a controles que permitan validar su integridad, precisión y consistencia. Asimismo, resulta indispensable mantener una supervisión humana adecuada que permita evaluar la razonabilidad de los resultados obtenidos y garantizar que la tecnología complemente, y no sustituya, el juicio profesional. Solo bajo estas condiciones la información generada mediante IA podrá considerarse confiable, transparente y susceptible de revisión o aseguramiento independiente.
Actualmente, las empresas emplean herramientas de IA para diversas actividades relacionadas con la sostenibilidad, entre las que destacan:
a) Calcular emisiones de carbono y monitorear indicadores climáticos en tiempo real.
b) Identificar riesgos relacionados con cambio climático, derechos humanos y cadenas de suministro.
c) Automatizar la elaboración de reportes de sostenibilidad y divulgaciones regulatorias.
d) Analizar tendencias y escenarios para apoyar la toma de decisiones estratégicas.
Si bien estas herramientas generan beneficios importantes en términos de eficiencia y capacidad analítica, también presentan riesgos que las organizaciones deben gestionar adecuadamente.
Entre los principales riesgos asociados al uso de IA en la información ASG se encuentran:
1. Calidad y confiabilidad de los datos:
Los resultados generados por la IA dependen directamente de la calidad de la información utilizada. Datos incompletos, incorrectos o sesgados pueden derivar en conclusiones erróneas y afectar la credibilidad de los reportes de sostenibilidad.
2. Riesgo de sesgos:
Los modelos de IA aprenden a partir de información histórica. Cuando los datos utilizados contienen errores o tendencias desequilibradas, los resultados pueden reproducir o incluso reforzar dichos sesgos, afectando la objetividad de ciertos análisis sociales o de gobernanza.
3. Dependencia tecnológica:
Una excesiva confianza en herramientas automatizadas puede reducir el juicio profesional y limitar la capacidad de cuestionar resultados que requieren análisis especializado.
4. Nuevos desafíos para el aseguramiento:
Los profesionales encargados de revisar información ASG deberán comprender no solo los datos reportados, sino también los sistemas, algoritmos y controles que intervienen en su generación; así como su adecuada revelación en los informes de sostenibilidad.
En conclusión, el verdadero desafío no consiste únicamente en adoptar Inteligencia Artificial, sino en implementar mecanismos de gobernanza, control y supervisión que permitan que la tecnología complemente, y no sustituya, el juicio profesional. Solo así será posible fortalecer la confianza en la información ASG y respaldar procesos de aseguramiento cada vez más robustos.
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