El sector constructor enfrenta un escenario retador: señales de recuperación comercial conviven con una actividad edificadora debilitada, mayores costos de financiación y una creciente exigencia de transparencia por parte de inversionistas, entidades financieras y socios estratégicos.
Durante el primer trimestre de 2026, el PIB de la construcción presentó una contracción del 5,4 %, mientras que el valor agregado de las edificaciones cayó 8,2 %. A esto se suma una tasa de política monetaria del 12 %, que continúa presionando el acceso al crédito, las decisiones de compra y la financiación de nuevos proyectos.
Sin embargo, el panorama también abre oportunidades. La financiación anunciada por CAF para Colombia entre 2026 y 2030, enfocada en infraestructura, energía, agua y desarrollo urbano, podría impulsar proyectos que demuestren viabilidad financiera, una adecuada estructura de gobierno y capacidad de ejecución.
En este contexto, la ventaja competitiva no dependerá únicamente de construir más. Estará en seleccionar mejor los proyectos, proteger los recursos, anticipar los riesgos y demostrar que la organización cuenta con información confiable para tomar decisiones.
1. Convertir los proyectos en oportunidades financiables
En un mercado donde el capital es más selectivo, una buena idea no es suficiente. Los bancos, fondos, inversionistas institucionales y aliados estratégicos necesitan entender cómo se administrarán los recursos, cuáles son los riesgos del proyecto y qué controles respaldan su ejecución.
Antes de buscar financiación, las constructoras deberían revisar aspectos como:
La Auditoría Externa aporta una evaluación independiente sobre la razonabilidad de la información financiera y fortalece la credibilidad frente a inversionistas y entidades financieras.
La Revisoría Fiscal, además de su función legal y estatutaria, permite advertir oportunamente situaciones que puedan afectar la continuidad, el cumplimiento o la adecuada administración de la compañía.
2. Proteger el margen antes de que se pierda en la operación
Los márgenes de un proyecto no desaparecen únicamente por el aumento de los materiales o las tasas de interés. También pueden deteriorarse por reprocesos, cambios no controlados, fallas en la contratación, compras ineficientes, retrasos o información incompleta.
Algunas señales que deberían llamar la atención son:
En este punto, la Auditoría Interna permite evaluar dónde se están generando las desviaciones, verificar si los controles funcionan y proponer acciones antes de que las pérdidas se vuelvan estructurales.
Su función no debe limitarse a revisar lo que ya ocurrió. Una auditoría interna orientada al negocio ayuda a anticipar riesgos en procesos como contratación, compras, tesorería, gestión de proyectos, inventarios, tecnología y administración de terceros.
3. Fortalecer el control sobre contratistas y proveedores
La ejecución de un proyecto constructor depende de una amplia red de contratistas, subcontratistas, proveedores, interventores y operadores. Esta estructura permite ampliar la capacidad de ejecución, pero también incrementa la exposición a riesgos financieros, operativos, legales y reputacionales.
Una gestión adecuada de terceros debería incluir:
La auditoría puede identificar brechas en estos procesos y determinar si la compañía cuenta con controles proporcionales al nivel de riesgo de cada tercero.
Esto cobra mayor importancia en proyectos que buscan financiación institucional, participación público-privada o recursos multilaterales, donde la trazabilidad y la transparencia son elementos fundamentales.
4. Integrar información financiera, operativa y comercial
Uno de los principales desafíos del sector es que la información suele encontrarse distribuida entre diferentes áreas, sistemas y responsables.
Mientras el área comercial analiza preventas y desistimientos, el equipo técnico controla avances y cronogramas, y el área financiera observa costos, recaudos y obligaciones. Cuando estas fuentes no se encuentran integradas, la organización puede tomar decisiones con una visión incompleta del proyecto.
Algunas preguntas que deberían responderse periódicamente son:
La Auditoría Interna puede evaluar la calidad de los procesos y controles que producen esta información, mientras que la Auditoría Externa brinda aseguramiento sobre los estados financieros y sus revelaciones.
La Revisoría Fiscal, por su parte, mantiene una visión integral sobre la información financiera, el cumplimiento y la actuación de los administradores dentro del marco de sus responsabilidades.
5. Convertir la confianza en un activo financiero
Para acceder a nuevas fuentes de financiación, desarrollar alianzas o participar en proyectos de mayor escala, las compañías constructoras deben demostrar que cuentan con información confiable y una estructura sólida de control.
La confianza se construye mediante:
En este escenario, el aseguramiento independiente deja de ser solamente una obligación. Se convierte en una herramienta para mejorar la conversación con bancos, fondos, accionistas, juntas directivas, autoridades y posibles aliados.
Las preguntas que deberían llegar a la junta directiva
El nuevo ciclo del sector constructor exige pasar de las discusiones generales a preguntas concretas:
¿Qué porcentaje del portafolio depende de que bajen las tasas de interés?
¿Qué proyectos están preparados para recibir financiación institucional o multilateral?
¿Dónde se está perdiendo margen por reprocesos, retrasos o falta de información?
¿Los controles actuales son suficientes para administrar contratistas y proveedores?
¿La información que recibe la junta refleja la realidad financiera y operativa de cada proyecto?
¿Qué riesgos podrían comprometer el cumplimiento, la reputación o la continuidad de la organización?
Responder estas preguntas de manera objetiva permite priorizar acciones, corregir desviaciones y presentar proyectos más sólidos ante el mercado.
La auditoría como soporte para decisiones más sólidas
En un entorno donde cada decisión puede impactar el margen, la financiación y la continuidad de un proyecto, contar con una visión independiente permite transformar la información en una herramienta de gestión. La auditoría contribuye a identificar desviaciones, evaluar la efectividad de los controles, fortalecer la transparencia y anticipar riesgos financieros, operativos y de cumplimiento antes de que afecten los resultados.
Más que revisar lo ocurrido, el reto está en utilizar el aseguramiento como un mecanismo para tomar mejores decisiones, generar confianza entre los grupos de interés y preparar a la organización para proyectos cada vez más exigentes.
El próximo ciclo favorecerá a las organizaciones mejor preparadas
La recuperación del sector no dependerá únicamente del comportamiento de las ventas o de una eventual reducción en las tasas.
Las compañías que logren integrar lectura territorial, estructuración financiera, control de riesgos y ejecución confiable estarán mejor posicionadas para proteger su rentabilidad, acceder a capital y desarrollar proyectos con mayor impacto.
Porque en construcción, la confianza no solo respalda los resultados: también puede determinar qué proyectos consiguen financiación, atraen aliados y logran ejecutarse.
¿Su organización cuenta con los controles y la información necesarios para afrontar el próximo ciclo?
En Crowe Colombia evaluamos los riesgos financieros, operativos y de cumplimiento que pueden afectar sus proyectos y diseñamos soluciones de auditoría alineadas con las necesidades de su organización.
Conversemos sobre cómo fortalecer la confianza, proteger el margen y respaldar las próximas decisiones de su compañía. [email protected]