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La segmentación de información financiera ha dejado de ser un ejercicio exclusivamente contable para convertirse en un elemento central de la defensa técnica del contribuyente. Su propósito no es formal, sino sustancial: aislar razonablemente los resultados asociados a operaciones intercompañía y garantizar una aplicación adecuada del principio de plena competencia.
Marco normativo y alcance técnico
El Decreto 2120 de 2017 exige que, cuando sea necesario, los estados financieros se presenten desagregados o segmentados por tipo de operación. Además, impone el análisis separado de operaciones que, aunque similares en denominación, presenten diferencias significativas en funciones, activos y riesgos. Esto implica que la segmentación debe estar alineada con el análisis funcional del informe local y estructurarse con base en la realidad económica del negocio.
Respaldo jurisprudencial y estándar internacional
La jurisprudencia del Consejo de Estado ha reconocido la importancia de contar con estados financieros de propósito especial que permitan identificar costos y gastos atribuibles a operaciones controladas, especialmente para evaluar indicadores de rentabilidad.
De igual forma, las Directrices de la OCDE que en Colombia son utilizadas como herramientas técnicas interpretativas y complementarias a la normatividad local, establecen la necesidad de excluir ingresos y gastos no relacionados cuando afecten la comparabilidad. Aplicar métodos transaccionales —como el Método de Márgenes Transaccionales de Utilidad de Operación (TU)— a nivel global, en empresas con múltiples líneas de negocio, puede conducir a resultados técnicamente inadecuados si no se realiza una segmentación apropiada.
Principios técnicos claves
Una segmentación adecuada debe cumplir con criterios metodológicos sólidos:
1. Reflejar la realidad económica
Debe aislar exclusivamente las operaciones intercompañía objeto de análisis, excluyendo aquellas realizadas con terceros independientes. Un análisis global puede generar distorsiones sustanciales a la hora de la evaluación de una operación.
2. Evitar distribuciones lineales automáticas
La asignación proporcional de costos y gastos con base únicamente en ingresos es una práctica riesgosa. Puede producir márgenes artificialmente homogéneos entre líneas de
negocio con estructuras funcionales distintas. La asignación debe responder a criterios operativos y económicos verificables.
3. Utilizar llaves de asignación razonables
Cuando no sea posible la imputación directa, pueden emplearse criterios como ingresos, costos, número de empleados, horas hombre, metros cuadrados, volumen de producción o número de transacciones, entre otros, siempre que reflejen razonablemente el beneficio económico recibido, sean consistentes en el tiempo y estén debidamente documentados.
4. Segmentar adecuadamente cuentas de balance
Las cuentas por cobrar, inventarios y cuentas por pagar inciden en los ajustes de capital de trabajo y pueden alterar los indicadores de rentabilidad. La revisión de auxiliares contables y la identificación directa de partidas suele ser metodológicamente más precisa que una simple distribución proporcional.
Gestión del riesgo fiscal
El Decreto 2120 exige conservar los soportes y hojas de trabajo que expliquen la metodología empleada y la razonabilidad de los criterios utilizados. En la práctica, la Administración Tributaria puede cuestionar:
· La necesidad de segmentar.
· Los criterios de asignación aplicados.
· La coherencia con el análisis funcional.
· La consistencia interanual.
Por ello, la segmentación debe concebirse como un instrumento de gestión del riesgo fiscal. Una metodología débil o insuficientemente documentada puede afectar la solidez de toda la documentación comprobatoria de precios de transferencia.
Conclusiones
En Colombia, la información financiera segmentada no es un formato estandarizado ni universalmente obligatorio; su pertinencia depende de la naturaleza de las operaciones y de la estructura del negocio. Sin embargo, cuando existen múltiples líneas de actividad o diferencias funcionales relevantes, se convierte en la herramienta técnica más importante para:
· Aplicar correctamente el método seleccionado.
· Obtener indicadores de rentabilidad confiables.
· Evitar distorsiones derivadas de operaciones no relacionadas.
· Fortalecer la defensa probatoria ante la DIAN.
Bien estructurada y debidamente soportada, la segmentación no solo cumple una exigencia de comparabilidad: se consolida como un mecanismo estratégico de transparencia, coherencia y robustez técnica dentro del régimen colombiano de precios de transferencia.
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