Una empresa puede crecer en ventas, tener buenos clientes y llevar años en el mercado y, aun así, no ser financieramente sana. Las señales de la salud financiera de una empresa muchas veces no son claras, pero aparecen cuando la empresa ya necesita financiación, cuando la caja empieza a ser un problema, o cuando se presenta una oportunidad de inversión que no puede aprovechar. La salud financiera de una empresa no debería revisarse cuando surge un problema, debería hacer parte de su gestión habitual, particularmente en las pequeñas y medianas empresas, las MIPYMES representan el 99,5% del tejido empresarial formal de Colombia, según Confecámaras, y de las 306.607 que se crearon en 2019, solo 98.383 seguían activas cinco años después, esto refleja una tasa de supervivencia de apenas 32%. La pregunta que un empresario debería hacerse cada trimestre no es cuánto factura su empresa, sino qué tan preparada está para sostenerse, financiarse y crecer sin depender de la coyuntura.
Generar dividendos y ser financieramente sano no es lo mismo, y confundir ambos conceptos es uno de los errores de gestión más costosos en una empresa mediana. Una compañía puede facturar $10.000 millones al año y mostrar un margen atractivo y, al mismo tiempo, enfrentar un problema real de liquidez si sus clientes le pagan a 120 días o más mientras ella debe cubrir nómina, proveedores, impuestos y obligaciones financieras a 30 días. Un diagnóstico financiero serio no se detiene en el estado de resultados, requiere medir cuánto efectivo genera realmente la operación, cuánto capital queda atrapado en cartera e inventario, si el crecimiento se está financiando con rentabilidad o con deuda creciente, y si la empresa tiene margen para resistir los próximos seis meses sin sobresaltos.
Un estudio de agosto de 2026, elaborado por Confecámaras, el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo y el Consejo Técnico de la Contaduría Pública, dimensiona el costo de esa brecha, puesto que apenas tres de cada diez microempresas colombianas aplican hoy las Normas Internacionales de Información Financiera (NIIF). Las que sí lo hacen acceden con mayor facilidad a crédito del sector financiero, la probabilidad de aprobación sube 6,6% y generan entre 3,6 y 3,9 empleos formales adicionales frente a las que no lo hacen. Esto llama la atención en la medida que llevar la información financiera en orden no es un requisito con fines meramente tributarios, es la condición para que un banco, un fondo o un eventual comprador confíe en sus cifras, y para que usted mismo decida con base en ellas y no en supuestos no soportados.
Cuando esta disciplina no existe internamente, lo cual de acuerdo con nuestra experiencia es la tendencia en la mayoría de las MIPYMES colombianas el fundador o socio mayoritario sigue concentrando a la vez la gerencia administrativa, comercial y financiera, implementar una Gerencia Financiera Técnica no exige contratar un CFO de tiempo completo. Un CFO fraccional —como lo exploramos en un boletín anterior de esta serie— aporta la misma disciplina bajo una estructura flexible, llevando a cabo planeación financiera y flujo de caja, estructuración de deuda, análisis de rentabilidad, valoración periódica de la compañía y preparación para un eventual proceso de inversión o venta.
Si lo que ha leído hasta aquí le llama la atención, lo invitamos a hacerse estas preguntas:
¿Sus ventas crecen al mismo ritmo que su caja, o solo crecen su cartera y su inventario?
¿Usa deuda para financiar crecimiento, o para cubrir gastos operativos recurrentes?
¿Las decisiones importantes se toman con información financiera actualizada, o principalmente con intuición y supuestos?
¿Sabe hoy cuánto vale su empresa, o solo lo averiguará cuando aparezca un comprador?
Si alguna respuesta le genera duda, es momento de revisar la salud financiera de su empresa, antes de llevarse una sorpresa porque la revisó alguien más.
La salud financiera de una empresa no se mide una sola vez ni se revisa solo cuando aparece un problema, esta debe constituirse en un hábito empresarial, pues las finanzas de su compañía determinan si la empresa puede crecer, resistir un ciclo difícil o aprovechar una oportunidad en el momento en que se presenta.
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