La estructuración de vehículos financieros: el auge de la financiación alternativa

La estructuración de vehículos financieros: el auge de la financiación alternativa

El Economista

Joaquín Alegre, Socio Área Bancario y Financiero | Levón Grigorián, Socio Área Bancario y Financiero
25/03/2025
La estructuración de vehículos financieros: el auge de la financiación alternativa

El mercado de financiación alternativa sigue evolucionando a un ritmo acelerado,ofreciendo soluciones cada vez más sofisticadas para captar capital fuera del circuito bancario tradicional.

La búsqueda de mayor flexibilidad, diversificación de fuentes y optimización fiscal está impulsando el desarrollo de estructuras cada vez más complejas en las que normalmente las operaciones financieras sofisticadas o la incorporación de vehículos juegan un papel central. Desde fondos de direct lending hasta emisiones de deuda (por ejemplo, bonos) en mercados regulados, pasando por la salida a bolsa de compañías diseñadas específicamente para captar inversión; las opciones para estructurar financiación alternativa se multiplican.

El papel creciente de los vehículos financieros en la captación de fondos

Históricamente, la financiación alternativa se ha basado en préstamos directos, emisiones privadas de deuda o participaciones en capital, pero la evolución del mercado ha llevado a modelos estructurados que permiten atraer mayor inversión institucional y facilitar el acceso al inversor minorista (entre otros, patrimonios privados o family office).

La tendencia actual se centra en la creación de vehículos especializados para canalizarfondos, a través de los estructuradores legales y financieros, permitiendo a los inversores acceder a activos financieros de manera más eficiente y rápida.

Uno de los ejemplos más representativos es la financiación a través de vehículos de direct lending, que, en lugar de financiar operaciones directamente desde el balance de un inversor, canalizan capital a través estructuras creadas ad hoc. Estos fondos, en ocasiones impulsados por gestoras (a veces de grupos más tradicionales y, precisamente, ligados a la banca tradicional) pueden adoptar diferentes formas jurídicas según la jurisdicción, como fondos sin personalidad jurídica, sociedades de inversión o fondos de titulización, entre otros.

La principal ventaja para el inversor radica en la posibilidad de diversificar el riesgo en una mayor variedad de operaciones a las que de manera autónoma normalmente no podría acceder, además de profesionalizar esta tipología de transacciones. Además, permite al prestatario que no esté adscrito al tradicional circuito bancario, a acceder a condiciones más competitivas de las que pudiese llegar a acceder vía una operación bilateral con un inversor.

Otra tendencia a tener en consideración es el auge es la emisión de deuda incorporada a mercados alternativos, como Portfolio Stock Exchange, el MARF o mercados internacionales análogos. Estas emisiones permiten a las compañías acceder a financiación estructurada sin necesidad de recurrir al balance de una entidad de crédito, ofreciendo mayor visibilidad y flexibilidad en términos de plazos y tipos de interés. La clave en este tipo de operaciones es la estructuración legal y financiera adecuada de dicho instrumento, asegurando su atractivo para inversores mediante mecanismos como la sindicación de garantías o la estructuración en tramos diferenciados.

Estructuraciones avanzadas: de la salida a bolsa

Más allá de la emisión de deuda, la salida a bolsa sigue siendo una opción estratégica para compañías que buscan captar capital de forma recurrente y optimizar su acceso a financiación. En este contexto, unido al enfoque fiscal, han proliferado ampliamente figuras diseñadas para invertir en sectores específicos, como es el caso de las SOCIMIs en el ámbito inmobiliario en rendimiento.

Las SOCIMIs representan un modelo de éxito en la estructuración de vehículos financieros con múltiples ventajas fiscales, ofreciendo a los inversores un marco regulado y estable para invertir en activos inmobiliarios en un mercado secundario con una mayor liquidez, dado que, de conformidad con su normativa, están obligadas a cotizar en un mercado regulado o un sistema multilateral de negociación.

Su atractivo, al margen del aspecto fiscal, radica en la posibilidad de materializar eventos corporativos, reembolsos y pagos de dividendos o ampliaciones de capital con una mayor facilidad en el marco del mercado en el que coticen. Todo lo anterior, redunda en un beneficio reputacional para las compañías cotizadas, que además ofrece una mayor transparencia en el mercado.

Perspectivas a medio plazo

Estos últimos criterios pueden extrapolarse a cualquier otra entidad, por ejemplo, sociedades en expansión, que puedan ver en los mercados una estrategia de crecimiento y capitalizar tanto el valor de sus activos como sus logros futuros con la revaloración de sus acciones.

Las entidades financieras, sometidas a tensiones, estrecheces, y requisitos regulatorios cada vez más exigentes, deberán asumir nuevos roles en el futuro para mantener un papel relevante y sistemático en la canalización del ahorro a la inversión.

Por otro lado, las empresas deben valorar no solo las opciones disponibles, sino la forma óptima de vertebrar sus necesidades financieras en función de su sector, tamaño y estrategia de crecimiento. La estructuración adecuada de vehículos financieros no solo permite acceder a capital en mejores condiciones, sino que facilita la diversificación de fuentes y la optimización fiscal, elementos clave en un entorno de mercado cada vez más dinámico y competitivo.