Entrega

La dependencia de China se hace notar en Occidente

La crisis de suministro mundial vuelve a paralizar la actividad comercial generando gran incertidumbre en la entrega de productos provenientes de China por Navidad

Han Bao Liu, Abogado y Responsable del China Desk
30/11/2021
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Estas navidades quizá sean todavía más diferentes que en los últimos años. La pandemia, todavía presente, sigue afectando a muchos niveles, siendo la crisis de suministro mundial uno de los principales riesgos para las empresas en España y una preocupación para el cliente final que espera recibir los regalos de Navidad a tiempo.

Para entender lo que está sucediendo en la cadena de suministro a nivel mundial hay que tener en cuenta una serie de acontecimientos que han marcado esta desestabilidad. El coronavirus, como principal factor, tiene un papel relevante en esta crisis de suministro. Con el inicio de la pandemia en 2019 los países afectados impusieron duros confinamientos que paralizaron toda la actividad comercial. Las medidas sanitarias adoptadas juntamente con las vacunas a posteriori ayudaron paulatinamente a la reapertura económica.

Además, el considerable aumento de la demanda y las restricciones del uso de la energía están perjudicando las economías. Concretamente, el incremento del consumo ha supuesto un alto crecimiento de la demanda y las fábricas chinas están teniendo serias dificultades para satisfacerla debido a la racionalización de la energía. La limitación del consumo energético impuesta por el gobierno chino está generado que las industrias manufactureras no puedan funcionar al 100%, provocando retrasos en la fabricación y en la entrega de pedidos.

La limitación del uso del carbón, la fuente de energía más utilizada en China y la más contaminante del planeta también está afectando a la producción mundial. Para frenar el impacto climático y medioambiental generado por el carbón, el gobierno chino decidió reducir tanto su fabricación como su consumo en favor de otras fuentes de energía más limpias y respetuosas con el entorno.

Cuando la situación parecía estabilizarse, aparecen rebrotes de Covid-19 que implicaron el cierre de fábricas y puertos en China. Los controles llevados a cabo para la prevención de rebrotes en el país asiático son tan estrictos que se cierran fronteras y se llevan a cabo cuarentenas de alrededor de treinta días. Mientras el número de casos de Covid-19 bajan, los rebrotes puntuales hacen que se proceda al cierre de zonas industriales o portuarias que claramente afectan a la producción y al suministro de materias a todo el mundo. Sirva como ejemplo de esta problemática las exportaciones que el país asiático tiene con Estados Unidos, país que recibe el mayor grueso de las exportaciones chinas, con un 17%, y cuyo efecto inmediato ya se ha hecho notar en sus principales puertos, saturados con gigantes buques que hacen cola esperando para ser descargados.

Por último, la crisis naviera también aporta su grano de arena a la crisis de suministros, ya que el transporte marítimo es el más utilizado para el envío internacional de mercancías, significando hoy en día el 80% del transporte comercial mundial. Debido al confinamiento, algunas compañías navieras se vieron obligadas a fusionarse, reduciendo recursos como el personal o los buques, y otras dejaron de operar o directamente, tuvieron que cesar su actividad.

Actualmente, el cierre de puertos producido por los rebrotes paraliza la actividad comercial mundial, generando pérdidas millonarias para las empresas involucradas. El aumento de los precios de las materias primas, el desvío de mercancías y la falta de personal, produce saturaciones, congestión, y anormalidad en las tareas de descarga, afectando gravemente a las entregas de los productos y a la reputación de las empresas. En los peores casos, incluso podría verse en entredicho la viabilidad de los negocios, sujetos a pagos de indemnizaciones millonarios por no entregar los productos en los plazos acordados.

Los hechos que van aconteciendo auguran una época navideña en la línea de la nueva normalidad, llena de incertidumbre. Las navidades, al menos en su aspecto más consumista, van a depender en gran medida de los productos fabricados y distribuidos en China, por lo que, mientras esta vorágine productiva y logística de la era pandémica sigue amenazando las empresas, todos seguimos aguardando, como cada año, la llegada de los regalos navideños.